El calor del fuego

El calor del fuego

AINA es un espacio de tradiciones. De costumbres. Sin embargo, la rutina no encuentra su sitio. Durante las dos semanas de cada turno, los niños y niñas viven muchas experiencias. Para algunos son nuevas. Otros ya las han vivido, pero cada vez las captan de manera diferente.

El ejemplo más claro es la hoguera. Como toda experiencia especial, la hoguera es transformadora, desde el momento previo a cenar en que se busca leña en el bosque, hasta que todos los niños se arremolina alrededor de las llamas que crepitan calentando el frío de la noche.

La primera hoguera del verano es un momento iniciático para muchos de los niños y niñas de AINA. Para otros, es la confirmación de la sensación inigualable que se respira alrededor del fuego en comunidad. Los monitores, sin embargo, son los que lo viven más intensamente.

Para todos ellos es la mejor actividad de las colonias. Cae la noche, y después de un día de nervios y excitación por la promesa de la hoguera, esta se enciende cuando salen las primeras estrellas y todos los ocupantes de la Casa y de la Borda se reúnen en círculo alrededor de las llamas.

Cantan, bailan y cuentan historias. Es un momento donde la simbiosis educativa entre monitores, monitoras, niños y niñas llega al clímax. Unos se convierten en niños de nuevo al recordar lo que significaba para ellos las primeras hogueras. Después vivieron la evolución hasta llegar a las de Tamarros donde dejaban la jerarquía de lado y experimentaban el poder y las responsabilidades de la comunidad horizontal.

Los más pequeños ponen sonidos y colores en el misticismo que rodea un foco de luz invencible en medio de la noche cerrada. Todas las canciones y los bailes brillan más en torno al fuego. Si se observa desde fuera, llegan imágenes al cerebro de tribus adorando a los dioses. Para los que han dejado atrás las primeras experiencias místicas, la hoguera se transforma en el lugar donde quieren parecer mayores y terminan siéndolo.

Como las canciones, las miradas lanzadas y las palabras susurradas alrededor del fuego toman un significado supremo. Más adelante, en medio de la montaña, será el lugar donde confesarse, aprender y beber de la generosidad que da la sinceridad.