El primer turno del verano no ha dejado a nadie indiferente

El primer turno del verano no ha dejado a nadie indiferente

Llega el fin del primer turno del verano y los niños y niñas de la casa y la borda comienzan a captar lo que han sido estas dos semanas. Cada actividad que hacen los acerca más al final, y en ciertos momentos la cara los traiciona y denota la tristeza que supone separarse de los nuevos amigos que han hecho. No lo saben aún, pero ya no son las mismas personas que entraron.

Ahora les espera el resto del verano. Los días con la familia. Inevitablemente deberán ver cómo los padres les hacen preguntas. Seguramente al principio les costará responderlas. Aún no habrán procesado todo lo que han vivido, ni entenderán porque les ha gustado tanto, ni serán conscientes de todo lo que han aprendido y crecido.

En un primer momento explicarán las actividades y los juegos. De su boca surgirán nombres de compañeros y compañeras que costarán de retener a los padres, pero que a medida que pasen los días y la vivencia a AINA coja sentido, pasarán a ser nombres recurrentes en cada conversación que los devuelva a la casa de colonias.

Los monitores también cuentan que lo pasan mal cuando termina un turno. Los días siguientes a la marcha de los niños son de perfil bajo. El cambio es tan repentino que echan de menos la intensidad vivida durante dos semanas. Ellos son los que, después de pasar por todas las etapas de AINA, saben que a medida que el verano adelante, los niños y niñas irán explicando por qué quieren volver al año siguiente.

Unos por la ilusión de reencontrarse con los amigos, el equipo de monitores y el mágico espacio de la casa. Los otros porque quieren hacerse mayores pasando de la casa a la borda. Terminar una etapa nunca es fácil, pero la ayuda es infinita si por delante tienes otra.

Hasta aquí hemos relatado la vivencia del equipo de ‘Entre Muntanyes, arrels de l’arbre «en la casa de AINA con los más pequeños del particular mundo de la casa de colonias. Ahora nos toca cerrar una etapa y empezar a entender que pasa cuando los niños y niñas se hacen mayores y se mueven unos metros para vivir en otro mundo y adentrarse en los misterios de la borda.

Vamos!