El firmamento como techo

El firmamento como techo

Llega la noche y con el calor en el cuerpo que ha dejado la hoguera en los cuerpos de los niños y niños del Campamento Tamarros, llega la hora de ir a dormir. Es el primer momento de la etapa de AINA en que los niños tienen derecho a dormir al aire libre.

La ilusión de hacerse mayores se puede medir en pequeños placeres como hacer vivac bajo el cielo estrellado. Abandonar la tienda y estirarse con amigos en el Planell Gran de la Vall d’Incles es un escalón más en el proceso de educción y madurez de AINA.

Entre conversaciones y confesiones, los más novatos en el vivac alucinan con las intensas trazas de estrellas fugaces sobre el lienzo estrellado que da la bienvenida a la Luna.

Antes de dormirse, a veces pensando en el día que ha terminado, a veces imaginándose lo que les puede ofrecer el siguiente, el viento que proviene del lago de Cabana Sorda y atraviesa la Vall d’Incles, los refresca la cara y los hace abrir una última vez los ojos. Antes de caer definitivamente en las garras de Morfeo, admiran un cielo que marea rodeados de un silencio que ensordece.